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Taco de Jamón Curado

Ingredientes: Jamón de cerdo, sal y manteca de cerdo.

Ahumado con leña de roble.

Conservar a temperatura ambiente, preferiblemente en un lugar fresco y seco.

Información nutricional (Valor medio por 100 g de producto)

Valor energético: 1500 kJ – 361 kcal
Grasas: 28,74 g
de las cuales saturadas 10,40 g
Hidratos de carbono: <1,00 g
de los cuales azúcares <1,00 g
Proteínas: 25,64 g
Sal: 4,25 g

Peso neto: 700 g (aprox.)

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El sabor más delicado

Tras una historia de cientos de años, el jamón no ha ocupado el espacio que le correspondía hasta bien entrado el siglo XX. Ahora es, y por derecho propio, protagonista en menús de la más alta cocina y en platos de grandes chefs; pero, sobre todo, es uno de los símbolos de la gastronomía autóctona.

Varias son las tipologías de los jamones que recorren el panorama nacional. De entre todos ellos, el jamón de Embutidos Ezequiel se erige como el perfecto heredero de nuestra tradición, de nuestras montañas y valles. Pero la exquisitez propia de nuestro jamón no es casual. Resultado de un proceso supervisado y cuidado desde el principio hasta el final, la autenticidad de este embutido está más que asegurada.

Todo comienza en la esmerada crianza y selección de nuestros cerdos, procedentes de la zona de Castilla y León, eligiendo las partes más nobles. Le sigue el proceso de salazón, llevado a cabo de manera específica para cada una de las piezas, y realizado siempre bajo la misma consigna: ensalzar la autenticidad y el sabor de nuestros productos, pero nunca enmascararlo.

Sin embargo, no serán condimentos ni especias lo que termine de afinarlo, sino la paciencia. Paciencia para que nuestra pieza repose, paciencia para que los matices de sal se distribuyan de manera armoniosa y paciencia para que el producto se seque mientras adquiere notas y aromas varios. Y, por supuesto, con la inestimable presencia del ahumado de leña de roble, tan propio de la tradición de Embutidos Ezequiel.

Recomendaciones

Jamón de cerdo graso, una delicia para nuestros paladares, con más de dos años de curación. La conservación y el corte del mismo, son elementos fundamentales para degustar todo su sabor y matices aromáticos. Las lonchas han de presentar un aspecto brillante, ser pequeñas y finas. Es recomendable consumirlo a temperatura ambiente para apreciar su exquisito sabor y ha de conservarse en lugar fresco y seco a una temperatura aproximada de 15ºC, preferiblemente en un lugar oscuro, sin estar expuesto a la luz solar, ya que esto modificaría sus cualidades organolépticas.